Hay productos que saben a Galicia desde el primer bocado. Los percebes de Galicia son uno de ellos.
Pequeños, intensos y recogidos en algunas de las costas más bravas de nuestra tierra, los percebes forman parte de la gastronomía gallega y de una tradición ligada al mar que se mantiene generación tras generación.

Un producto nacido entre las rocas
El percebe crece adherido a las rocas de la costa, especialmente en zonas donde el mar golpea con fuerza. Precisamente ahí está parte de su valor.
Su recolección es un trabajo exigente. Los percebeiros se enfrentan a las mareas, las rocas y el oleaje para conseguir este pequeño crustáceo que después llega a las lonjas y a nuestras mesas.
En Galicia, lugares como Cedeira y Corme son especialmente conocidos por la calidad de sus percebes.
Del mar directamente al plato
Cuando hablamos de percebes, menos suele ser más.
La preparación tradicional es sencilla: agua hirviendo, unos minutos de cocción y poco más. El objetivo es conservar intacto ese sabor intenso a mar que los caracteriza.
No necesitan grandes salsas ni elaboraciones complicadas. Su propio sabor es el protagonista.
Y quizá ahí está precisamente su encanto.
Un sabor muy nuestro
Los percebes de Galicia representan mucho más que un producto gastronómico.
Hablan de nuestras costas, de las mareas, de quienes trabajan en el mar y de una forma de entender la cocina basada en respetar el producto.
En una tierra donde el Atlántico forma parte de nuestra identidad, no es extraño que uno de sus sabores más reconocibles venga precisamente de las rocas donde rompe el océano.
El sabor de Galicia también se disfruta en Finca dos Mares
En Finca dos Mares creemos en una cocina que mira hacia nuestro entorno y pone en valor los productos que forman parte de nuestra tierra.
Porque cuando un producto tiene detrás mar, tradición y territorio, no hace falta complicarlo demasiado.
Solo hace falta buen producto, buena compañía y una mesa donde disfrutarlo.
Y eso, por aquí, nos gusta bastante.



